viernes, 19 de febrero de 2016

Creepypasta especial: Por siempre juntos

Si, al parecer sabe que mentí, tal vez sea porque mi voz tembló cuando se lo dije o porque mis ojos se desviaron de su mirada. Ese “no se nada” encerraba mas que un secreto, encerraba algo aterrador, pero que le podía decir a la policía? Un psicópata vive en el mismo edificio que yo y mata personas brutalmente?
Tal vez eso seria lo correcto, pero mi miedo era mas grande que cualquier otra cosa, para mi mala suerte era un pequeño edificio, solo 5 pisos de los cuales solo estaban ocupados 2, mi piso y el de él, así que cualquier cosa yo seria la única responsable, se podía decir que yo era su cómplice.
Mis ojos fueron testigos de sangre derramada por doquier, de pedazos de personas, mis oídos testigos de súplicas y lamentos que pudieron horrorizar a cualquiera.
Yo miraba aterrada pero no gritaba ya que si lo hubiera hecho probablemente mi suerte hubiera sido la misma que la de aquellas personas y no les contaría esto.
Yo Miraba la brutalidad con la que ese hombre masacraba hombres y mujeres por igual, torturaba de una manera inimaginable, cortaba distintas partes del cuerpo, no muy importantes para que pudieran sobrevivir y experimentar el dolor, los dejaba ahí por días, se podía persivivir la carne putrefacta, no todos sobrevivan, así que los que aun tenían vida eran obligados a comer a los muertos.
El hombre era apuesto, una mirada perturbadora que lo delataba un poco, cualquier mujer u hombre podía ceder ante el, de esa manera conseguía sus víctimas. La verdad nunca cruze palabra con el a pesar de que eramos los únicos que vivíamos ahí, bueno aparte de sus victimas. Estoy segura que el sabía que yo sabia lo que el hacia, sin embargo también sabia que yo no diría nada. Mi vida era atormentada todos los días, pensando en esas personas moribundas que sufrían a poca distancia de mi y yo no podía hacer nada, los gritos de dolor y las suplicas me seguían a donde iba, mi cabeza escuchaba voces pidiendo ayuda, llegue al limite, tuve que cambiar mi domicilio, el se dio cuenta. Yo tenia mis maletas en la entrada ,mi departamento estaba vacío, eran las 9 pm, el llegaba con una chica, vio mis maletas me miro, le dijo a la chica que lo esperara que podía subir al primer piso y esperarlo en el que era mi departamento, ya que estaba vacío y no podía sospechar nada. La chica subio en el elevador, el se acerco a mi, yo sentía que las piernas me temblaban, mi taxi no llegaba, lo ultimo que pensé antes de que pudiera decirme algo fue que me mataría ahí. Estaba atrás de mi se acerco y me hablo al oído
-Asi que te vas? dijo.
-Sì. Conteste de manera cortante
-Acaso es por mi? pregunto.
No sabia que responder, tenia miedo y mi taxi seguía sin aparecer.
– Mmm.. tengo que irme, solo eso. respondí
– Esta bien, que te vaya bien pero siempre vamos a estar juntos y regresaràs aquì.
No entendía, como rayos regresaría ahí? Estaba asustada.
-No lo creo. Conteste
Mi taxi llego por fin, fui salvada, me despedí rápidamente y me subí al taxi mi nueva vida me esperaba.
Pasaron 2 semanas y aun recordaba todo, las voces no se iban de mi cabeza, la vez que me hablo, la sensación que experimente era extraña, toda la sangre que vi, las personas.
Sì, mi mente estaba mal y yo lo sabía, simplemente lo extrañaba. La única vez que me hablo al oído y me enamoré de el, era imposible o tal vez siempre lo estuve por eso nunca me atreví a decir algo sobre el. Era mas mi amor que mi miedo? Era imposible resistirse a alguien como él.
Regrese al edificio sin mis cosas estaba solo, no se lograba escuchar nada, subí y toque a su puerta con mis piernas temblando.Nadie abrió así que tuve que hacerlo yo, ahì estaba el y en su mesa la chica de la ultima vez sin extremidades,suplicandome. Era imposible de ignorar pero yo si pude.
-Hola.
-Hola que haces aquí? Pensé que te habías ido.
-Si, bueno en realidad vine a visitarte.
-A mi? Sabes quien que viene a mi departamento no sale..
Al escuchar esto mi corazón se acelero.Como era posible? Yo sola fui hasta mi muerte, el hecho de que nunca me hubiera hecho nada durante tanto no garantizaba que esa vez fuera a ser igual.
-Pero haremos una excepción contigo, añadió
Entre al departamento, yo estaba emocionada.
Veia absolutamente todo el sufrimiento, los cuerpos,lagrimas,etc. y mi reacción no era miedo, sino emoción y un poco de placer.
Me miró y me dijo.
-Ves todo lo que has hecho?
– perdón?
Cada vez estaba mas loco, decía que yo era la culpable, no niego que me daba placer ver eso pero nunca lo haría.
-Sì Elena.
Como sabia mi nombre? Yo nunca se lo había dicho
-Que quieres decir?
-Te dije que regresarías y aquí estas, siempre estaré contigo a donde vayas.
La puerta se abrió de golpe gire la cabeza y el ya no estaba, eran policías y yo no comprendía.
La chica en la mesa me maldijo de todas las manera posibles, los policías estaban soreprendidos.
Mire un espejo y yo estaba llena de sangre, había cosas escritas en las paredes y al parecer era mi letra.
Èl siempre estuvo y estarà conmigo, èl era yo.

miércoles, 17 de febrero de 2016

Especial creepypasta: La cosa al final del pasillo


Nunca hubiera pensado que en un lugar como en el que trabajo (un centro de investigación) iba a toparme con eso, pero allí estaba, al final del pasillo. Justo enfrente de mí.

Tenía la idea de que tarde o temprano me iba a encontrar con algo similar, pero no esperaba que llegara a ser verdad, y menos tan pronto. Debí haberme dado cuenta cuando encontré ese libro, pero me pareció tan estúpido como ahora me parece todo el asunto.

No sé, nunca me pareció lógico ya que el doctor Gómez era un investigador serio, uno de los más productivos de todo el lugar; era en verdad estúpido que él tuviera en su posesión un libro de ese tipo, algo de magia negra. ¿Qué diablos hace un libro de magia negra en un laboratorio de investigación? ¡Absurdo!

Pero yo vi el libro en el escritorio del doctor. Ni siquiera lo estaba buscando a él, era a su asistente a quien yo buscaba, ya que ella había quedado de prestarme un reactivo que necesitaba. Cuando llegué me dijo que la esperara en el despacho del doctor porque estaba ocupada en algo más o menos privado. Le dije que volvería después pero ella insistió en que me quedara.

Al entrar en el despacho fue cuando lo vi. Era un libro muy antiguo a juzgar por el color de la cubierta; me llamó la atención enseguida, era como si el maldito libro me llamara. No tenía nada impreso en la portada. De hecho, cuando lo abrí, pude ver que no tenía nada impreso, estaba todo escrito a mano en unas hojas amarillentas y una tinta descolorida pero legible. No estaba escrito en ningún idioma que yo conociera, pero en la primera página tenía un rótulo en un lenguaje que sí entendí: “Vermis Misteries”.

“¿Qué diablos es ‘El misterio de los gusanos’?”, pensé. “Gómez ni siquiera trabaja con lombrices o vermicomposta, ni nada que se le parezca”. Hasta donde yo sabía, hacía investigación sobre el efecto de ciertas drogas para prolongar la vida y juventud de las ratas.

Lo que me dejó sorprendido no fue el libro en sí, tampoco el hecho de que fuese sumamente antiguo, sino lo que el libro me hacía sentir. Lo primero que sentí fue una gran atracción hacia el libro, como si en él hubiera un secreto muy importante del que necesitara enterarme, y pronto. Pero en cuanto lo abrí me sentí lleno de repugnancia, con sólo ver las palabras escritas se me hacía que se trataba de algo malsano, repulsivo, ominoso. Algo por completo antinatural. Ni siquiera era capaz de leer las palabras, pero sólo de verlas escritas en ese libro me hacía sentir que había algo por completo incorrecto al respecto. Sentí ganas de quemarlo, pero opté por dejarlo tal y como lo había encontrado.

Finalmente me dieron el reactivo por el que había ido y me fui sin dejar de pensar en el libro.

—¿”Vermis Misteries”? —me preguntó Rolando cuando le hablé del libro—. Me suena, me suena. ¡Ah, sí! ¡Ya me acordé!, pero, ¿dónde me dijiste que lo leíste?

—¿Por qué? —repliqué—. De hecho, no lo leí, sólo lo vi.

—Pues es que ese libro no existe.

—¿Cómo que no existe? Apenas ayer lo vi.

—Pues ha de ser una imitación. Existen varias versiones del Necronomicón, pero ese libro tampoco existe, es una “leyenda”. Lo inventó un escritor de terror, y pues, hubo quienes creyeron en su existencia hasta el grado de escribirlo.

Pero esto no era un libro comercial, era muy antiguo como para ser la invención de un escritor moderno. Le di la información a mi amigo y él agregó que los fanáticos de esas cosas hacían imitaciones muy buenas.

—Bueno, de todos modos, ¿de qué se supone que habla? —pregunté.

—No estoy muy seguro, creo que se trata de magia negra, algo así como la manera de resucitar muertos o cómo volver de la muerte y cosas por el estilo.

—Bueno Rolando, gracias por tu ayuda, nos vemos luego.

—Sale, nos vemos.

No me preocupé o traté de no preocuparme más por el asunto. Pero debí haberlo hecho completamente, aunque ni aun así hubiera podido evitar lo que finalmente ocurrió.

Las cosas comenzaron a suceder poco después de que viera el libro. El laboratorio en el que trabajo se encontraba cerca del laboratorio del doctor Gómez, así que en ocasiones me enteraba de lo que ocurría cuando alguien se ponía difícil. Nada que el doctor Gómez no fuera capaz de controlar.

Lo que escuché ese día no era una discusión con un estudiante problemático, me pareció que estaba gritándole a su asistente; pero no estaban peleando, al parecer estaban persiguiendo una rata que se había fugado.

—¡Me mordió, con una chingada!… ¡Agárrala! ¡Se está escapando!

Decidí salir a ayudarles pues me llevaba bien con ellos, pero cuando salí al pasillo y vi la rata a la que seguían, me detuve. Al parecer, era una rata común y corriente, de esas ratas blancas de laboratorio de no sé qué cepa. En un inicio quise seguirla, pero la rata me vio directamente a los ojos y cambié de parecer.

No puedo negarlo, tuve miedo. Ya que los ojos de esa rata no eran los ojos de un animal normal. Ni siquiera los ojos de un animal enfermo o enloquecido. No tenían ningún brillo. Eran los ojos de un animal muerto.

Pero el maldito bicho se movía como si estuviera vivo, así que cuando sus perseguidores salieron, tan poco acostumbrados a correr como estaban, no lograron darle caza.

—¿Eso qué era? —les pregunté.

—Sólo una rata.

No quise saber más.

Poco después fui a entregar un material que me prestaron, pero no estaba ni el doctor ni su asistente ni el técnico, así que le dije a uno de sus estudiantes que iba a dejarles el material con una nota en el despacho del doctor.

Cuando entré, allí estaba el libro, justo al lado de la bitácora del doctor.

Nuevamente me sentí atraído por el libro y pude darme cuenta de que alguien lo había estado leyendo, incluso tenía dentro un pedazo de papel para señalar una página. Pero no pude evitar echarle un ojo a la bitácora del doctor. Allí me enteré del incidente de la rata desde otro punto de vista. Habían estado dándole un tratamiento que no explicaba correctamente, algo raro en el doctor:

“Esa sustancia que el libro describe es capaz de hacerlo, la rata comenzó a moverse después de 24 horas. Me mordió cuando la estaba revisando y escapó. Debo tomar el tratamiento”.

El día siguiente fue cuando noté algo raro en el doctor. Su piel lucía deteriorada, tenía las ojeras aún más marcadas que de costumbre y los ojos vidriosos. Cuando le pregunté si le ocurría algo, respondió con evasivas.

Ese mismo día, el doctor Gómez murió.

Ocurrió un par de horas después de que yo hablara con él. Escuché un grito proveniente del pasillo, y entendí que algo no marchaba bien por un rumor que comenzó a escucharse, seguido de un griterío. Todo se volvió un caos en cuestión de segundos, y cuando salí al pasillo, alguien me dijo que Gómez había muerto.

Vi su cadáver. No puedo decir que me haya espantado, pero lo que vi… no me resultó agradable. El cuerpo del doctor no era (o al menos no parecía) un cadáver reciente. Su piel estaba verdosa, su cabello se desprendía con facilidad de su cabeza y sus ojos parecían estar a punto de disolverse.

Su asistente insistió firmemente en que lo dejaran en el laboratorio antes de ser llevado a un hospital; solamente le hicieron caso cuando dijo que eso le había pedido el doctor, y nadie se opuso, pues al parecer nadie quería contradecir la voluntad de un difunto reciente.

El asunto se tornó muy penoso… penoso, vergonzoso y espantoso, porque cuando finalmente iban a retirar el cadáver del doctor, éste había desaparecido.

Su asistente tuvo muchos problemas ya que se le acusó de haberle hecho algo al cadáver. Después de todo, fue ella quien pidió que dejáramos solo al cadáver en el laboratorio. Por fortuna para su asistente, ella estuvo todo ese tiempo en un laboratorio contiguo, hecha un mar de lágrimas. Nadie pudo probar que robó el cadáver del doctor, especialmente porque hubo quienes se quedaron haciendo guardia frente a la puerta del laboratorio.

De la misma forma en que no se pudo demostrar que ella robó el cadáver, nadie tampoco fue capaz de encontrarlo por más que se le buscó; sólo quedaba un montón de mugre y un penetrante olor a putrefacción.

El centro completo tuvo problemas con la policía, la investigación duró meses sin obtener resultados. Sólo unos cuantos supimos cómo acabó todo, y espero que no vuelva a ser testigo de algo tan atroz.

Esa noche me quedé porque uno de los equipos estaba teniendo problemas y se me pagó para que me quedara a vigilarlo, así que estaba entrando y saliendo constantemente del laboratorio, y fue entonces cuando lo vi.

Algo avanzaba hacia mí desde el final del pasillo. A la distancia tenía un enorme parecido con el fallecido doctor Gómez, así que me acerqué a verlo. Pero me detuve por el pestilente olor a podrido que despedía. Por esta razón comencé a sentir miedo. Y por algún motivo, supe que a pesar de su gran parecido con el doctor, no era él.

—¿Ocurre algo? —le pregunté

La cosa que tenía delante de mí comenzó a agitarse y a farfullar algo sin sentido, hasta que finalmente entendí lo que decía, era la voz del doctor la que me dijo:

—No puedo… no puedo controlarlos… ¡Huye, antes que sea tarde! ¡Vete!

Me quedé parado allí sin entender qué ocurría cuando el ser que tenía enfrente se agitó y comenzó a reír, al principio despacio y muy por lo bajo, y después con fuerza hasta que su risa se tornó en carcajadas. No la risa de alguien feliz, sino la risa de alguien que había perdido la razón.

Soltando un alarido, me atacó. Me embistió con su hombro y me derribó.

Un espantoso detalle se me reveló en ese momento: el rostro de la cosa no estaba formada por una sola pieza, sino de varios fragmentos. “Gusanos” fue la primera palabra que me vino a la mente.

“¡Esta cosa me va a matar!”, pensé, y comencé a moverme para alejarme.

—¿Podrían dejar de hacer tanto escándalo? —reclamó alguien que salió de un laboratorio cercano.

Su rostro cambió de pronto de la furia a la más pura expresión de terror. La puerta del laboratorio se cerró. Yo ya estaba de pie en ese momento, dispuesto a pelear. De pronto, escuché un disparo y observé cómo se formaba un agujero en el cuerpo de la cosa. En el otro extremo del pasillo, el vigilante apuntaba con su arma.

—¡Es mejor que te detengas! —gritó.

La cosa comenzó a reír, se dejó caer al suelo y se fragmentó en una miríada de gusanos. El vigilante le disparó, pero las balas eran inútiles contra la inmunda legión de gusanos que se arrastraba por el pasillo.

—¡Maldita sea! —clamó el vigilante y salió en busca de algo, me pareció que por más balas.

Yo regresé al laboratorio pues se me había ocurrido una idea.

Cuando salí al pasillo, la repugnante masa de gusanos había vuelto a unirse, pero aún no del todo, así que aproveché y le lancé un banco provocando que los gusanos volvieran a separarse. Sin detenerme, le vacié por completo la botella con alcohol que había sacado del laboratorio y le prendí fuego.

Entonces llegó el vigilante junto con otros dos.

—Usted lo vio, ¿verdad? —me preguntó.

—Sí —respondí—, y espero no volver a verlo.

—¡Dígales que es cierto!

—Pregúnteles usted —dije— de dónde salieron esos gusanos.

Uno de ellos tomó el extintor pero no se lo permití. No quería que uno solo de esos gusanos quedara vivo. Aunque se sentía un olor espantoso, no podía permitir que ninguno escapara.

Media hora después, levanté las cenizas y las enterré.



Nunca dije nada por más que el vigilante habló de lo que había visto esa noche. La asistente del doctor me contó que éste le había pedido ayuda para inocular a las ratas con algo, ella no sabía con qué, y que una de las ratas, a su parecer, había muerto, y un día después estaba moviéndose dentro de la jaula. Cuando el doctor la sacó para revisarla, la rata lo mordió y escapó.

Me dijo que no sabía nada acerca del libro, de hecho, no había vuelto a verlo.

Estoy preocupado por la desaparición del libro, pero hay algo que me tiene más inquieto: debo estar al pendiente de las ratas.

Especial Creepypasta: La verdadera historia de Phineas y Ferb



La serie sigue las aventuras de los medio hermanos Phineas y Ferb junto con sus amigos Isabella García-Shapiro, Buford Van Stomm y Baljeet Rai, quienes viven en un pueblo ficticio llamado Danville dentro del “Área de los Tres Estados” (no se sabe cuál es esa área ni dónde se encuentra, pero viven en el Condado de Jefferson), que en Latinoamérica se conoce como “Área Limítrofe”. Su hermana mayor, Candace Flynn, se obsesiona con dos cosas a lo largo de la serie: la primera es frustrar los planes e ideas de sus hermanos, normalmente llamando a su madre para decirle lo que los chicos están haciendo en un esfuerzo por meterlos en problemas; y la segunda, es su novio Jeremy. Mientras tanto, Perry, su ornitorrinco de mascota, actúa como agente secreto para una organización gubernamental de animales llamada O.W.C.A. (Organización Sin un Buen Acrónimo en Latinoamérica y Organización Sin Acrónimo Chulo en España), en donde combate contra el malvado Dr. Heinz Doofenshmirtz. Generalmente, las confrontaciones entre Perry y Doofenshmirtz llevan a la destrucción de cualquier invento en el que Phineas y Ferb hayan estado trabajando o del cual hayan formado parte ese día.



Pero nadie sabe la verdadera historia, un misterio oculto que hay detrás todo esto…

Se me ocurrió entrar en al sitio web Disney Latino para concursar en esas “famosas videollamadas en Zapping Zone”. Me inscribí, y tuve la suerte de entrar. En los días siguientes me llamaron y logré estar en vivo para Disney Channel concursando; respondí correcto casi todas las preguntas burdas y sin mayor importancia que hacían y esperé que sonara la tonta musiquita en la que gritan, “¡Wow, ganaste!”, y eso. Mis premios fueron una polera de Perry, una agenda de Candace y el mejor y más importante, una entrada para ir a los estudios de Disney a ver cómo realizan Phineas y Ferb. Estaba muy emocionada. Al día siguiente me desperté muy temprano, en nada de tiempo me encontraba en los estudios.

La asistente que me acompañó sólo me explicó cosas aburridas y me dejó en una sala para que viera algunos episodios del programa. Comencé a ver el capítulo de cuando hicieron la Montaña Rusa y me pasé revisando mis demás capítulos preferidos un buen rato. Casi terminando me topé con uno extraño, que se titulaba “LA VERDADERA HISTORIA DETRÁS DE LOS HERMANOS”. Curiosa, lo tomé, estaba en la parte más alta del estante pero con mi altura no me costó alcanzarlo… y empecé a verlo.

El video abría con Phineas construyendo un artefacto que le permitiría viajar devuelta al pasado, a sus primeros años de vida, para ver a su madre antes de su nacimiento. La escena continúa casi sin interrupciones hasta que acaba el artefacto y no demora en ingresar a éste, pero sin la compañía de su “hermanastro”, quien parece estar completamente ausente del video. La imagen se pierde por unos segundos y comienzan a aparecer luces en la pantalla y un chirrido como de un CD rayado, muy irritante. Una imagen definida finalmente se forma. Aparece en pantalla Doofenshmirtz con Linda Flynn, besándose. Me pareció tierno, la verdad. Unos minutos después Doofenshmirtz dice, “Linda, quiero una vida contigo”. Ella no responde, y Doofenshmirtz sigue mirándola con sus ojos llenos de brillo. Sólo tras un momento es que le dice, “No Doof, somos muy jóvenes… y yo tengo una vida, soy una cantante, y tú… mírate”.

“¡Pero te amo!”, solloza Doof. La siguiente escena me pareció repulsiva… Aparece Doofenshmirtz agrediendo de una forma horrible a Linda, tirándola del pelo, y gritándole, “ERES MÍA, ¿¡ENTIENDES!? ¡MÍA!”. Le tapa su boca y la lleva hacia el cuarto. “Dejarás tu vida de estrella pop, o si no…”.

“¿Qué…?”, habla Linda con la respiración entrecortada. Él la lanza hacia la cama y grita, “¡Ya verás!”. La siguiente escena parece ocurrir unos minutos después, empezando con Doofenshmirtz diciéndole a Linda, “Te dedicarás a cuidar este hijo, ¿entendiste? ¡Éste es mi hijo! ¡Mi hijo!”, totalmente fuera de sí, mientras que Linda llora y se tapa avergonzada con las sábanas… Doofenshmirtz se va y luego se pasa a un corto de Linda con Candace en sus brazos. La pantalla se puso negra.

El video continúa con Linda bailando en un fierro con hombres a su alrededor arrojándole billetes, seguido de otra escena más de Linda; en ésta, hablando por teléfono: “Mi amor, estoy trabajando. Llegaré pronto. Te amo, Candace”, cuando la puerta se abre: “Recibirás una buena paga esta vez”, dice la sombra de un hombre encorvado —seguramente Doofenshmirtz—. “¿¡Qué quieres de mí!? ¡Déjame ya!”, le reclamaba Linda llorando mientras el hombre se acerca para besarla. “Te quiero a ti, sólo esta noche, la última”, decía él desesperado.

La imagen se perdió y apareció un mensaje:

“¡HEY, CURIOSO! ¿QUÉ TE PARECIÓ? ¿VERÁS DE NUEVO PHINEAS Y FERB?”.

Me fui de ese lugar.

No he vuelto a ver Phineas y Ferb, por miedo, tal vez. Mantengo la esperanza de que nunca hagan público ese video. Pero comprendí muchas cosas sobre el parecido de Phineas y Doof, ambos con ese cabello de piña, ambos con la cabeza en forma triangular, ambos con ese caminado semi-encorvado. Es cosa de ver… Muchas veces los productores han desmentido la posibilidad de que Phineas fuera hijo de Doof, pero yo sé la verdadera historia.

un nuevo comienzo

Chicos disculpen por haber dejado habandonado este blog, e tenido problemas personales y bloqueos mentales como para seguir con mis historias.....
me esforzare por remediar el alejamiento que e tenido con este blog y mis entradas, empezando desde cero con mis historias,
como saben, todo escritor tiene que empezar desde 0 para encontrar sus raíces  asi que.. empezare reescribiendo la entrega de los juegos malditos,  quizas deje muchas cosas, ya que fue una de las que mas  ame hacer por su tono oscuro y historia que entrelazaba otras que estaba escribiendo, pero me di cuenta que debo centrarme en una sola entrega, y despues lanzar las otras, ya que me diluiria  facilmente, intentando hacer una conexion con otras entregas y debo decir que es algo que me emociona  hacer, ya que en historia de terror fue mi primera entrega y se que muchos quedaron con cuello esperando la saga de The Killer y sus problemas existenciales, asi como La De Vocaloid y Sus Toques Yaois, asi que dare mi mejor esfuerzo de a hora en adelante, espero que tengan paciencia y puedan disfrutar como yo  las historias.

atte Kei Pendragon El angel Del caos


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