domingo, 5 de octubre de 2014

especial torturas


9ª La Doncella de Hierro

Un sarcófago con un interior lleno de clavos estrategicamente colocados para no causar la muerte del prisionero. Las afiladas puntas se clavaban en partes blandas y puntos no vitales para que el sufrimiento fuera el máximo posible. El sarcófago de la imagen fue utilizado en 1515, el ejecutado sufrió terribles dolores durante dos días su llanto y gritos de dolor podían escucharse continuamente. Las perforaciones que sufrió iban desde brazos y piernas hasta otros más delicados como el abdomen, hombros y el más espeluznante de todos, los ojos.


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