9ª La Doncella de Hierro
Un sarcófago con un interior lleno de clavos estrategicamente colocados para no causar la muerte del prisionero. Las afiladas puntas se clavaban en partes blandas y puntos no vitales para que el sufrimiento fuera el máximo posible. El sarcófago de la imagen fue utilizado en 1515, el ejecutado sufrió terribles dolores durante dos días su llanto y gritos de dolor podían escucharse continuamente. Las perforaciones que sufrió iban desde brazos y piernas hasta otros más delicados como el abdomen, hombros y el más espeluznante de todos, los ojos.

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