sábado, 8 de noviembre de 2014

saga cronicas magicas Capitulo III La tienda Mágica Del Amor.

Capitulo III
La tienda Mágica Del Amor.

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Viernes treinta y uno de enero del 2014

Estuve caminando toda la noche, después de ir al parque.... volví a pelearme con los que más quería otra vez… todo porque no nos podemos entender los unos a los otros, me puse a caminar sin dirección alguna pensando en mis errores y en los suyos, pero si los contaba podía ver una enorme pared que nos separaba, llama a la diferencia entre las personas, pase tanto tiempo pensando que sin darme cuenta, inconscientemente había llegado hasta una casa de dos pisos, con antiguos faroles, que proyectaban luces fantasmales otros faroles destellaban con hermosas luces como si adentro tuvieran piezas de cristal de diferentes colores, me quede mirando la puerta notaba que estaba tallada era caoba, Cuando vi las ventanas podría jurar que habían cosas flotando además que salían resplandores dorados y otros resplandores tétricos, unos ojos esmeraldas muy grandes que aparecieron en la ventana asustandome mucho, me aleje un poco de la puerta pero  de repente, sentí que me tomaba de la cintura, y me decían al oído casi en un susurro, -"su alteza bienvenida entre"-, gire mi cabeza pero no había nadie, cuando volví a poner mi atención en la casa, vi, esos ojos ya no estaban, la puerta se abrio sola, un enorme gato habia aparecido, ante mi, me miraba con esos enormes ojos con mucha atención, casi como si esperaran a que reaccionara,  no sabia que hacer sentia que todo mi cuerpo se habia congelado de la impresión, no muy lejos escuche un chasquido y el gran gato se empezo a achicar asta ser un gato comun y corriente, -“ñyauw”- dijo entrando de nuevo en la casa y colocandose en la ventana vigilando silencioso, tenia miedo aun, pero… tenia el valor como para entrar,  lentamente, entre a la casa, era demaciado hermosa, habian pinturas de hermosos castillos y y en los costados habian unas antorchas que desprendian luces de diferentes colores, avance anonadado , el techo era un verdadero mar, donde peses y delfines saltaban jugueteando entre ellos, era demaciado mistico, habían dos sillones, cerca de una salamandra gigante, en el había un tibio fuego reconfortante; Al lado de esta habían dos puertas, que cada una conducían a lugares diferentes, una a la cocina y la otra hacia el baño, respire profundo, extaciadio con tanta maravilla, pude sentir un olor dulce, un olor a galletas, mi estomago me empezó a doler de hambre, se me había olvidado por completo  que no había almorzado, empeze a caminar en dirección del olor, me acerque a la puerta, que estaba entre abierta, "preciadas galletas" pensaba para mí mismo, mientras caminaba con cierta cautela, algo me decía que tuviera cuidado, cuando me fui acercando mas al horno para poder ver esas galletas, de repente unas manos me tomaron de la cintura tirándome hacia atrás, para alejarme del horno, una tierna vos me hablo al oído -"no te acerques mucho a ese horno si no te puede comer" - dijo mientras todo mi cuerpo temblaba de excitación, no sabía porque me pasaba, quise girarme para poder ver quién era, pero sus brazos eran más firmes y me dejaron en la misma posición, -"no le des la espalda a este horno"- dijo mientras caminábamos, hacia atrás, viendo todo en retroceso, al llegar a la estancia, el me iso sentarme en uno de los sillones, por fin podía verle, bien, su pelo platinado, sus ojos color miel, sus manos desnudas dejaban ver una marca de quemadura muy fea, una piel muy fina, su ropaje era casi sacado como de un cuento de hadas, lo miraba embobado, perdido en sus ojos, no sabía qué hacer, estaba perdido en esos ojos, quería levantarme y abrazarlo, pero no me atrevía...- "que te trae por el barrio mágico"- dijo sin más, yo quede perplejo ante sus palabras - ¿barrio mágico?- dije con inseguridad -pues si el barrio mágico, debes tener algún problema para que, allas podido entrar al barrio de los magos-, - bueno... me pelee con los que quería… -.

-y, ¿por qué? si se puede saber-, mi voz se lleno de cierta inseguridad que llegaba a ser prácticamente incomoda - pues... por que dije un secreto de una amiga... sé que no debía hacerlo pero lo dije, a hora me arrepiento, ella a hora está muy enojada y la persona de la que estoy enamorado.... también está muy molesto conmigo-. Me miraba con cierta suspicacia -que raro por un momento pensé que te habías enamorado de mi, pero bueno supongo que mis habilidades ya se están oxidando- dijo mientras sonreirá, me ruborize mirando hacia otro lado intentando calmarme -bueno, lo único que puedo hacer por ti, es ofrecerte hospedaje, en mi hogar-. -e...¿Es enserio?-, el mago asintió con una sonrisa amable -por supuesto nosotros los magos no mentimos, los únicos que son capases de mentir son los brujos-, acepte obviamente, quedarme, subimos juntos al segundo piso de esa casa, ese lugar estaba totalmente iluminado por lámparas de lava, era realmente hermoso lo que veían mis ojos, en el techo había una larga ventana con un fondo azul, que tenia al sol y a la luna como si estos fueran eternos amantes. Al fondo de todo el pasillo iluminado, había una puerta, con letras blancas, no entendía lo que decían, entramos en esa habitación, me dejo ay, me deseo las buenas noches besándome en la frente y se fue dejándome solo en esa habitación, esa habitación no solo estaba iluminada por lámparas de lava, también tenia velas de diferentes colores, estaba cansado debia dormir, me empieze a desvestir, mientras me acercaba a la cama, las sabanas eran de un color azulado, muy suaves y acolchado, me metí adentro de la cama, era tan comoda, hacia que todo mi cuerpo se sintiera descansado, sentia como si los problemas se fueran mientras cerraba los ojos, no pasaron muchos minutos, antes de darme cuenta, me había quedado profundamente dormido, de repente desperté al sentir unas manos heladas tocando mi cuerpo, desperté sobresaltado, mire a mi lado, pude ver a un chico de mi misma edad prácticamente, que dormía plácidamente al lado mío,me abrazaba muy tierno, su pelo de un color cenizo le tapaba un poco la cara, me intente levantar, pero sus manos me detuvieron, -por fin despertaste Alex...-lo mire medio confundido, intentando preguntarme quien era exactamente, hasta que lo recordé, hace tiempo atrás había un chico que me gustaba y me había declarado, cuando tuve que dejar el colegio no nos pudimos ver más, se veía tan hermoso, su pelo como caía en su cara, su piel desnuda.... -¡DESNUDA!- dije casi en un grito para mí mismo, mientras lo miraba -j..Joshua... que...que haces de... ¡desnudo!- joshua me sonrio  era una sonrisa timida a flor de piel -bien por ti...- dijo tímidamente mientras me miraba con una mirada tierna que me mataba totalmente, tenía un millón de ganas de abalanzarme y besarle, pero.... tenía pololo, no podía... -se que tienes pololo y no me importa, el te trata mal y yo no lo hare por eso te he venido a buscar-, -pe...¡pero!- joshua me puso un dedo en los labios - nada de peros quiero, que vengas conmigo a vivir, quiero que seas al que yo deba de amar y tu el que me ame a mí-" dijo casi desesperado, lo pensé por unos minutos antes de contestar - está bien acepto- dije rendido, sus ojos se llenaron de lagrimas, mientras el salía de la cama a abrazarme -¡DESNUDO!- solte  en un grito, me quede absolutamente rojo al verle, en esas fachas, cerré mis ojos intentando no ver esas fachas, cuando volví a abrir mis ojos, estaba abrazando a mi almohada ¬¬, y Joshua no estaba por ningún lado, me vestí y baje hasta la estancia sin muchas ganas. El mago se levanto de su sillón al verme, -valla al fin despiertas, pensé que no podría presentarte a mi segundo invitado- dijo mientras que en el otro sillón se levantaba el, -¡JOSHUA!-, grite mientras corría a abrazarlo, cuando lo abrase el me devolvió el abrazo con el mismo entusiasmo, -cuanto tiempo Alex-dijo mientras me abrazaba, - ¿tanto?, pero... si nos vimos en la noche- dije medio desconcertado, el mago sonrió en silencio, -es...¡espera!, ¿entonces no fue un sueño?- dijo joshua  mirando al mago desconcertado y bastante rojo, -pues claro que no lo fue, de hecho fue lo más real que han tenido además de su reciente abrazo- dijo el mago mientras sonreía con sumo entusiasmo, - Alex, a hora que escogiste esta opción, deberás saber que tendrás que vivir en el mundo de lo mágico, no habrá vuelta atrás, solo una vez al año podrás volver a visitar el mundo de lo normal"-, el mago lo miraba serio mientras decía estas palabras. -es cierto es una regla que tenemos en este mundo, se que este chiflad....- “pofff”  se escucho mientras el mago lo miraba indignado -dijo este mago, no te explico nada, pero... yo realmente quiero estar contigo, espero puedas aceptarme-, - ¡POR SUPUESTO QUE SI!- dije tomándole desprevenido, mientras le daba un largo beso, en esos labios tan finos y cálidos al tacto.
Nuestro beso duro horas, hasta que lo abrase nuevamente, solo quería quedarme así, con él, no me importaba que el mago nos mirara solo me quería quedar así con él, de pronto Joshua me tomo de las manos, y salimos de la tienda, yo alcance a despedirme del mago, mientras él se despedía de mi con una reverencia.

Al salir pude ver un nuevo mundo, lleno de globos aerostáticos, personas volando en escoba, y gente enfrentándose en duelos de magia, espada y arco, mire maravillado este mundo, esperando poder acostumbrarme a este, y así poder estar por siempre con él.

por mientras en la tienda mágica, el gato observaba al mago –querido mago cuando será el día en que se atreva a declarársele, a lord butrón- dijo el gato mientras se paraba en dos patas creciendo a la estatura del mago, -quizás nunca querido amigo, quizás nunca”, - el gato lo miro lamentándose del pobre destino del mago, de aquel que ayuda a los demás pero no puede enamorarse de nadie, por el contrato a su servicio – pronto cumplirá la mayoría de edad, mago, debes aprovechar para declarársele- el mago lo miro  -se cuáles son sus intenciones y gracias por ser así señor gato, pero usted sabe que mi servicio no está en el amor carnal, si no en el amor de ayudar-, dijo mientras se metía a la cocina.

El gato giro la cabeza, lastimera mientras miraba a las pobladas calles y el término de un trabajo, algo triste tanto para él como para el pobre mago.


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