Cronicas Magicas
Capitulo 2
El Dolor De Sai
Capitulo 2
El Dolor De Sai
¡BASTA MUNDO! grito en la
noches, cuando las voces de todas las personas se agolpan en mi cabeza, empiezo
a llorar desconsolado como si no hubiera un fin para mi dolor, ¿hasta cuando
tendré que seguir con este martirio?, siempre me pregunto lo mismo pero nunca
puedo encontrar esa respuesta. Comienzo a llorar, mientras mi cuerpo se vuelve
frió y inerte casi sin vida, si no fuera porque puedo sentir cada parte de mi
cuerpo juraría que, siempre he estado muerto. Intento calentarme como pueda,
empiezo a bailar kpop, para intentar olvidar, las voces.
No puedo evitar recordar
esa voz, la voz de mi primer amor, pidiéndome que lo perdonara una y otra vez
que lo perdonara, realmente no podía para de pensar en él, no podía… dejar de
tirarme al suelo con el corazón hecho pedazos de solo pensar que yo me había
alejado de el por su bien.
¡PORQUE TUVE QUE HACERLO!,
me preguntaba una y otra vez mientras apretaba mis manos contra mi pecho. Llore
en silencio esperando una respuesta, pero fue en vano solo había silencio, un
silencio que me carcomía cada vez mas. Luego otro grito, que simplemente salió
de mi garganta, como si me la estuvieran desgarrando por dentro, decidí, salir
afuera para intentar calmarme, estaba lloviendo, aun que lluvia muy fuerte esta
no era helada, era cálida, aun así cálida o no, esta era fuerte tanto que no
pasaron ni 5 minutos y ya estaba mojado, tocia muy fuerte, si seguía mojándome
así iba a estar peor, pero no me importaba deseaba sentirme mejor y esa era la
mejor manera.
Quería liberarme del
dolor, si así es, deseaba dejar esta vida ya no lo soportaba mas. La lluvia
siempre calmaba, la tristeza en mi interior, todas las cosas, que me sucedían y
no era capaz de demostrarlas, solo las escribía en mi cuaderno.... siempre…
seguía mojándome mirando hacia el cielo, aun lloraba, al llover parecía que la
lluvia fueran lagrimas que caían de mi cara y volvían al cielo, para volver a
caer nuevamente.
Solo deseaba morir de
repente, sentí unos brazos alrededor mío que me abrazaban y me decían
"-perdóname por no darme cuenta antes"- me gire rápidamente, para ver
quién era, pero no había nadie, volvía a sentir que me abrazaban, mientras me
decían, "-debí darme cuenta que te habías enamorado de mi, que tonto
fui... sai...-"no podía mas llore amargamente, sabia de quien era esa
vos.... lo sabía bien, -izoka...- dijeron mi voz temblorosa mientras sentía como me abrazaba,
no podía mas ya no podía más. Perdí el conocimiento, no sé cuánto tiempo había
pasado, desde eso, cuando abrí los ojos, lo vi, estaba arrecostado sobre sus
piernas, su pelo azulado, su mirada tierna y bondadosa, a la misma ves preocupada,
me llenaba de vida de nuevo, tenía ganas de robarle un beso pero, tenia miedo
de que de repente desapareciera, no quería que desapareciera quería que
estuviera hay a mi lado.
El se acerco a mí, y me
dio un tierno beso para luego decirme, "no me vuelvas a preocupar así
tontito" me volvió a besar, yo cerré mis ojos, mientras de ellos salían
lagrimas de por sí sola, era un sueño maravilloso lástima que no durara me dije
a mi mismo, antes de volver a cerrar los ojos, cuando los volví a abrir, el ya
no estaba, pero... yo sabía que él había estado ahí, su bufanda azul, esa
bufanda que era su favorita y sumamente
preciada para él, yo la tenía en mis manos, el realmente había vuelto de entre
los muertos, preocupado por mí, volví a llorar como un tonto, mientras sonreia
y olía su olor, ese olor que estaba tan impregnado en su bufanda, esa mescla de
olores dulces que me recordaban a él dándome de comer helado.
Después de eso, la cuide
como si fuera una parte más de mi cuerpo, siempre andaba con ella fuera a donde
fuera, era parte mía, era la única cosa especial que a pesar de los años, a
pesar de cuantas veces la lavase, o que tan sucia estuviera, nunca perdía su
olor, ese olor especial. Ese olor que lo identificaba tal como él era.
Un buen día dije estando solo -izoka, gracias por
demostrarme, que nunca estoy solo- dije mientras tocaba la bufanda, sentí que
me abrazaban y un, "nunca lo estarás mi tontito", después de eso
nunca mas volví a sufrir, como esa ves, y siempre intente ser lo más feliz que
pudiera.
pero todo eso se acabaría
con las cosas que sucederían mas tarde.
sai cerraba su diario, mientras miraba al cielo, -ya es muy tarde para volver… ¿cierto izoka? Dijo al aire mientras miles de sombras se agolpaban formando un portal oscuro, - izoka… lo siento… pero… jamas podre olvidarte…- dijo en un leve mormullo, se acerco al portal pre dispuesto a desaparecer en los oscuros caminos, del tiempo – al menos… podre observarte por siempre- dijo para si mismo mientras ingresaba al portal perdiendose en la densidad de los oscuros caminos del tiempo.
Por
mientras…
Un
hombre de pelo azulado estaba sentado en un trono de piedra, que tenia un
engoyado rojo, mirando a la densidad de la oscura sala mientras sus ojos
rojizos miraban atentos a sus subditos, en el aire habia un olor dulce, ese
olor… no lo habia sentido desde hace tres años, -len…- dijo con tristeza,
sintio un abrazo calido y un beso en su cara, una voz resono en su mente
–“kaito… lo siento… pero… jamas podre olvidarte…- la voz resono en su mente, como
si estubiera llamando a un antiguo recuerdo algo que el habia olvidado por
completo, pero… ¿Qué era ese recuerdo?, ¿Por qué esa voz lo insitava a recordar
una etapa de su vida que jamas vivio?, ¿Qué significaba todo esto? El no podia
allar una idea clara a todas sus preguntas, cerro los ojos mientras recordaba
la leve silueta de un muchacho, de ojos café, pelo platinado largo y unas alas
enormes, una palabra… empezaba a ver en su cabeza “append” abrio los ojos,
nuevamente, respiro profundo intentando calmar las visiones, de repente alguien
llega ante el –“mi señor… anderson y ernest han llegado- el hombre lo miro –
haced que pasen, esto se pondra interesante- dijo entre sonrisas sombrias ,
mientras sus ojos se volvian de un color rojo sangre con destellos escarlatas.
una escena tenebrosa se pintaba mientras el hombre de pelo azulado esperaba a sus invitados, con esa sonrisa maquiavelica listo… para matar.
una escena tenebrosa se pintaba mientras el hombre de pelo azulado esperaba a sus invitados, con esa sonrisa maquiavelica listo… para matar.

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