miércoles, 5 de noviembre de 2014

Saga hilos del destino Cronicas Magicas Capitulo 2 El Dolor De Sai

Cronicas Magicas

Capitulo 2
El Dolor De Sai


¡BASTA MUNDO! grito en la noches, cuando las voces de todas las personas se agolpan en mi cabeza, empiezo a llorar desconsolado como si no hubiera un fin para mi dolor, ¿hasta cuando tendré que seguir con este martirio?, siempre me pregunto lo mismo pero nunca puedo encontrar esa respuesta. Comienzo a llorar, mientras mi cuerpo se vuelve frió y inerte casi sin vida, si no fuera porque puedo sentir cada parte de mi cuerpo juraría que, siempre he estado muerto. Intento calentarme como pueda, empiezo a bailar kpop, para intentar olvidar, las voces.

No puedo evitar recordar esa voz, la voz de mi primer amor, pidiéndome que lo perdonara una y otra vez que lo perdonara, realmente no podía para de pensar en él, no podía… dejar de tirarme al suelo con el corazón hecho pedazos de solo pensar que yo me había alejado de el por su bien.


¡PORQUE TUVE QUE HACERLO!, me preguntaba una y otra vez mientras apretaba mis manos contra mi pecho. Llore en silencio esperando una respuesta, pero fue en vano solo había silencio, un silencio que me carcomía cada vez mas. Luego otro grito, que simplemente salió de mi garganta, como si me la estuvieran desgarrando por dentro, decidí, salir afuera para intentar calmarme, estaba lloviendo, aun que lluvia muy fuerte esta no era helada, era cálida, aun así cálida o no, esta era fuerte tanto que no pasaron ni 5 minutos y ya estaba mojado, tocia muy fuerte, si seguía mojándome así iba a estar peor, pero no me importaba deseaba sentirme mejor y esa era la mejor manera.

Quería liberarme del dolor, si así es, deseaba dejar esta vida ya no lo soportaba mas. La lluvia siempre calmaba, la tristeza en mi interior, todas las cosas, que me sucedían y no era capaz de demostrarlas, solo las escribía en mi cuaderno.... siempre… seguía mojándome mirando hacia el cielo, aun lloraba, al llover parecía que la lluvia fueran lagrimas que caían de mi cara y volvían al cielo, para volver a caer nuevamente.

Solo deseaba morir de repente, sentí unos brazos alrededor mío que me abrazaban y me decían "-perdóname por no darme cuenta antes"- me gire rápidamente, para ver quién era, pero no había nadie, volvía a sentir que me abrazaban, mientras me decían, "-debí darme cuenta que te habías enamorado de mi, que tonto fui... sai...-"no podía mas llore amargamente, sabia de quien era esa vos.... lo sabía bien, -izoka...- dijeron mi voz  temblorosa mientras sentía como me abrazaba, no podía mas ya no podía más. Perdí el conocimiento, no sé cuánto tiempo había pasado, desde eso, cuando abrí los ojos, lo vi, estaba arrecostado sobre sus piernas, su pelo azulado, su mirada tierna y bondadosa, a la misma ves preocupada, me llenaba de vida de nuevo, tenía ganas de robarle un beso pero, tenia miedo de que de repente desapareciera, no quería que desapareciera quería que estuviera hay a mi lado.

El se acerco a mí, y me dio un tierno beso para luego decirme, "no me vuelvas a preocupar así tontito" me volvió a besar, yo cerré mis ojos, mientras de ellos salían lagrimas de por sí sola, era un sueño maravilloso lástima que no durara me dije a mi mismo, antes de volver a cerrar los ojos, cuando los volví a abrir, el ya no estaba, pero... yo sabía que él había estado ahí, su bufanda azul, esa bufanda que era su  favorita y sumamente preciada para él, yo la tenía en mis manos, el realmente había vuelto de entre los muertos, preocupado por mí, volví a llorar como un tonto, mientras sonreia y olía su olor, ese olor que estaba tan impregnado en su bufanda, esa mescla de olores dulces que me recordaban a él dándome de comer helado.

Después de eso, la cuide como si fuera una parte más de mi cuerpo, siempre andaba con ella fuera a donde fuera, era parte mía, era la única cosa especial que a pesar de los años, a pesar de cuantas veces la lavase, o que tan sucia estuviera, nunca perdía su olor, ese olor especial. Ese olor que lo identificaba tal como él era.

Un buen  día dije estando solo -izoka, gracias por demostrarme, que nunca estoy solo- dije mientras tocaba la bufanda, sentí que me abrazaban y un, "nunca lo estarás mi tontito", después de eso nunca mas volví a sufrir, como esa ves, y siempre intente ser lo más feliz que pudiera.

pero todo eso se acabaría con las cosas que sucederían mas tarde.

sai cerraba su diario, mientras miraba al cielo, -ya es muy tarde para volver… ¿cierto izoka? Dijo al aire mientras  miles de sombras se agolpaban formando un portal oscuro, - izoka… lo siento… pero… jamas podre olvidarte…- dijo en un leve mormullo, se acerco al portal pre dispuesto a desaparecer en los oscuros caminos, del tiempo – al menos… podre observarte por  siempre- dijo para si mismo mientras ingresaba al portal perdiendose en la densidad de los oscuros caminos del tiempo.


Por mientras…



Un hombre de pelo azulado estaba sentado en un trono de piedra, que tenia un engoyado rojo, mirando a la densidad de la oscura sala mientras sus ojos rojizos miraban atentos a sus subditos, en el aire habia un olor dulce, ese olor… no lo habia sentido desde hace tres años, -len…- dijo con tristeza, sintio un abrazo calido y un beso en su cara, una voz resono en su mente –“kaito… lo siento… pero… jamas podre olvidarte…- la voz resono en su mente, como si estubiera llamando a un antiguo recuerdo algo que el habia olvidado por completo, pero… ¿Qué era ese recuerdo?, ¿Por qué esa voz lo insitava a recordar una etapa de su vida que jamas vivio?, ¿Qué significaba todo esto? El no podia allar una idea clara a todas sus preguntas, cerro los ojos mientras recordaba la leve silueta de un muchacho, de ojos café, pelo platinado largo y unas alas enormes, una palabra… empezaba a ver en su cabeza “append” abrio los ojos, nuevamente, respiro profundo intentando calmar las visiones, de repente alguien llega ante el –“mi señor… anderson y ernest han llegado- el hombre lo miro – haced que pasen, esto se pondra interesante- dijo entre sonrisas sombrias , mientras sus ojos se volvian de un color rojo sangre con destellos escarlatas.
una escena tenebrosa se pintaba mientras el hombre de pelo azulado esperaba a sus invitados, con esa sonrisa  maquiavelica listo… para matar.  


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